Los hombres impetuosos, violentos, sensibles, están en escena; dan el espectáculo, pero no gozan de él. El hombre de genio los observa y hace su copia, Las grandes poetas, los grandes actores y, acaso en general, todos los grandes imitadores de la Naturaleza, sean lo que sean, dotados de una fértil imaginación, de un gran criterio, de un tacto fino, de un gusto segurísimo, son los seres menos sensibles. Son igualmente aptos para demasiadas cosas; están demasiado ocupados en mirar, reconocer e imitar, para sentirse vivamente afectados en su interior. Los veo sin cesar con la carpeta sobre las rodillas y el lápiz en la mano.
Diderot
